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Los “Diccionarios de Biodescodificación”

Muchos llegan al mundo de la Bio, o tienen su primer contacto con esta tecnología, a causa de los llamados “diccionarios de Biodescodificación”, unos artefactos muy particulares y muy interesantes para leer, aunque muy distantes de ser verdaderos diccionarios. ¿Cómo es esto? Vamos a ver algunos conceptos básicos para conocer sobre este tema.

En Bio decimos que la enfermedad llega a causa de las palabras: hemos callado, hemos utilizado mal las palabras o no hemos tenido las adecuadas para gestionar el conflicto que da origen a nuestro sufrimiento. También decimos que las palabras crean verdaderos “programas” en nuestro cuerpo, y al repetir estas palabras, también ejecutamos estos programas. Por ejemplo, supongamos que están el señor X y la señora Y, y que se encuentran viviendo el mismo conflicto: migrañas severas. Ellos recurren a un diccionario de bio, que les arrojará el siguiente resultado: “Las migrañas se producen en la persona que se siente culpable por atreverse a cuestionar a aquéllos que tienen mucha influencia sobre ella.”

Tanto el señor X como la señora Y leerán esto y su mente intentará comprender el concepto, buscando en sus memorias (todo esto en unos 0,0000002 segundos) algún acontecimiento de sus vidas que concuerde con la descripción, para darle sentido -ya que la mente odia el vacío y siempre está buscando darle sentido a todo-. Seguramente que todos hemos vivido alguna vez esta situación (la de la culpa por cuestionar a quienes tienen influencia) por lo que enseguida habrá un ¡Eureka! ¡Es por esto que tengo migrañas! Cuando en realidad nada está más lejos de la verdad…

A menos que exista una coincidencia universal espectacular, no puede haber un diccionario de las enfermedades puesto que no hay dos personas iguales en el mundo. Si los programas o creencias que nos enferman vienen de nuestro inconsciente (lo que significa que es un “lugar” donde hay cosas que no conocemos, de las que no somos conscientes) todavía es más seguro de que no hayan dos personas iguales, puesto que ni siquiera conocemos que hay en este “inconsciente”. ¿Cuál es la verdad entonces?

Supongamos que el señor X tiene un trabajo que lo estresa mucho, y al llegar a su casa el bullicio de sus hijos lo estresa aún más, y el piensa y dice “cuando estoy en casa me rompen la cabeza”

Ahora vamos con la señora Y, supongamos que está muy enamorada de alguien, y siempre que piensa en esta persona se dice a sí misma “me mata la cabeza, no puedo dejar de pensar en ti”

Claramente, vemos cómo el señor X se ha “programado” para que se le “rompa la cabeza” cuando está en casa (y si durante su trabajo recuerda cómo le rompen la cabeza en casa, también ejecuta este programa). De la misma manera, la señora Y que se la pasa pensando en su amor y en cómo le mata la cabeza, se ha “programado” para esta situación…

Y es que la repetición es la madre de la habilidad… aquello que repito se transforma en un hábito y luego en una conducta inconsciente, o como le decimos en Bio: en un programa.

De esta manera, ninguno de los dos ha sentido culpa por cuestionar a una figura de autoridad, sino que cada uno de ellos generará una frase con sentido biológico que fabrica un programa, una orden directa que se le da al cuerpo, en este caso: dolor de cabeza.

Cualquiera de ellos podría haber dicho frases como: “mis hijos son un dolor de cabeza” “estoy mal de la cabeza por amar a esta persona” etc. Y es que es en este tipo de frases en las que debemos prestar atención, tanto para recobrar la salud como para prevenir la enfermedad.

Entonces te propongo que hagas una lista con todas aquellas frases que tengan un sentido biológico (me rompe los huevos, me da asco, me cagaron, me parte la cabeza, etc.), y que comiences a reemplazarlas por frases inocuas, que no hablen nada que pudiera ser biológico; y cuando digo que las reemplaces es tanto en pensamiento como en palabra, ya que para el inconsciente no hay diferencia entre pensar y decir.

Tampoco existen las verdades absolutas, por lo que hay cientos de maneras en que una persona puede descubrir la causa de su sufrimiento o dolor profundo. Podríamos buscar, también, el sentido bio-lógico del padecimiento. En el caso de la migraña, por ejemplo, preguntarnos ¿qué cosas no me permite hacer este síntoma? ¿A qué cosas me obliga este síntoma? Y encontraremos el “para qué” el cuerpo reacciona de esta manera, por qué mi cuerpo hace lo que hace, siempre con la intención de evitar el estrés o el dolor profundo (por ejemplo, si vomito mi cuerpo evita una intoxicación, aunque el hecho de vomitar es algo desagradable y que me hace sufrir).

Es momento de tomar el control, es momento de hacerse responsables de los acontecimientos que marcan a un ser humano, y dejar de buscar echarle la culpa a un ancestro o de buscar en un “diccionario”.

¡Las respuestas están dentro tuyo! Si yo lo causo, yo lo soluciono, lo cambio.

En el próximo artículo derribaremos mitos acerca delo “transgeneracional”.

Un abrazo afectuoso.
Lucas Saa